En una tarde como cualquiera de enero 2010. Empecemos a jugar con este texto de Juan Carlos Onetti, el uruguayo. Me parece una obra maestra como cierre de un relato. Une emoción -que no la detestable sensiblería- con lo profundo de una visión sobre la vida. Va el párrafo que escribió Onetti para completar su cuento “Esbjerg, en la costa”
“él terminó por convencerse de que tiene el deber de acompañarla, que así paga en cuotas la deuda que tiene con ella, como está pagando la que tiene conmigo; y ahora, en esta tarde de sábado, como en tantas noches y mediodías, con buen tiempo, a veces con una lluvia que se agrega a la que siempre le está regando la cara a ella, se van juntos más allá de Retiro, caminan por el muelle hasta que el barco se va, se mezclan un poco con gentes con abrigos, valijas, flores y pañuelos, y cuando el barco empieza a moverse, después del bocinazo, se ponen duros y miran, miran hasta que no pueden más, cada uno pensando en cosas distintas y escondidas, pero de acuerdo, sin saberlo, en la desesperanza y en la sensación de que cada uno está solo, que siempre resulta asombrosa cuando nos ponemos a pensar”.
miércoles, 20 de enero de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
